El poder del tiempo ante las adversidades

El poder del tiempo ante las adversidades

Cada adversidad nos sumerge en un constante proceso de aprendizaje. Aprovéchalo, genera beneficios: experiencia, conocimientos y crecimiento.

Cuando te enfrentas a un contratiempo, transcurres por un periodo de asimilación, de adaptación y de reestructuración. Y es entonces, cuando te das cuenta de la importancia que tiene el paso del tiempo.

 

Ante los problemas que presenta la vida que, a veces ni entiendes, mi padre siempre me dice “tranquila, el tiempo pone a cada uno en su sitio”.

 

Esta no es la respuesta que esperas cuando expones lo sucedido a alguien. Esperas que te comprendan y que te apoyen, y sobre todo, que te den una solución inmediata, como por arte de magia.

 

Pero a medida que transcurren los días, meses y años, cada vez refuerzo y coincido con la frase de mi padre. El tiempo lo cura todo y es él, el que nos indicará nuestro lugar dependiendo de nuestros actos.

 

Ante los problemas y adversidades, deseamos que el tiempo pase lo más rápido posible para evadirnos y sacárnoslos de encima cuanto antes. Para ningún ser humano es agradable un enfrentamiento, ya que supone encararse o contraponerse y emocionalmente crea desde un estado de nervios desagradable hasta, en ocasiones, un malestar que puede llegar a expresarse de forma física.

 

Partiendo de la base de que las adversidades existen y son inevitables, debemos afrontarlas para poder superarlas. Aprovechemos el proceso de aprendizaje que nos ofrecen.

 

Lograr vencer un enfrentamiento es una satisfacción para cualquier persona. Genera un estado de bienestar y deja atrás ansiedades y temores. Plantar cara a una adversidad y no querer quitárnosla de encima de cualquier manera, nos hace crecer.

 

Ante cualquier problema, debemos centrar nuestra atención en cómo solucionarlo. No debemos intentar pasar por el bache de puntillas, sin hacer ruido. Cojamos la sartén por el mango y realicemos un análisis de la realidad.

 

Una vez tengamos definido lo que ha sucedido y cuál es la situación actual, solamente nos queda encontrar una solución. Evidentemente, ésta no siempre es inmediata. Debe definir dónde queremos llegar. Una vez seamos conscientes de ello, empezaremos un proceso en dirección a nuestra meta. Debemos focalizar la atención en ella. Nos centraremos en la solución, en nuestro objetivo y todos nuestros pasos irán en esa dirección.

 

El trabajo constante, las ganas y la fuerza son claves para vencer las adversidades. Una vez logremos nuestra meta, tendremos una satisfacción plena y nuestras emociones agradecerán el estado de bienestar que se genera. Hemos cumplido con nuestro reto. Quizás han transcurrido meses desde entonces, pero debemos verlo como un proceso de aprendizaje en el que hemos adquirido conocimientos y experiencia. Hemos crecido como personas gracias al poder del tiempo.

 

Oriéntate hacia tu objetivo, el tiempo todo lo cura, deja que fluya. Pasa deprisa, lo aseguro.

Con este artículo, quiero dar las gracias a mis amigos y, sobre todo a mi familia, por estar siempre, ser fuertes y quererme como lo hacen.

 

Os admiro.

 

logo-berta-folch