El arte de la comunicación

El arte de la comunicación

Expresar aquello que anhelamos, o aquello que nos hace felices, genera bienestar.
Entonces, ¿por qué lo damos por entendido?

 

Según un estudio de la Universidad de Navarra, en el que buscaban el porcentaje de importancia de las variables de la comunicación, obtuvieron puntuaciones bastante relevantes. El ránking lo lideraba la comunicación no verbal con un 49%, seguido de un 34% de la comunicación paraverbal (tono, timbre, volumen y entonación de la voz). El resto de puntuación se repartía en el 10% para el contexto y el 7% para la comunicación verbal.

 

La comunicación es el proceso mediante el cual transmitimos información. No solamente la entendemos como aquello que decimos, sino que dentro de este gran bloque, también intervienen conductas, gestos o miradas. Son decenas los componentes que influyen en la comunicación pero el primer paso es saber escuchar para poder transmitir.

 

En la sociedad actual todo va deprisa y nada se detiene. Si nos enganchamos a esta inercia, terminamos haciendo cosas sin sentido y damos muchas otras por entendidas. Lo vemos a diario, cuando por ejemplo, en el trabajo te piden que realices un informe. En la mayoría de ocasiones no dejamos terminar la frase, perdiéndonos información relevante: cómo hacerlo, fecha de entrega, formato,… Nos adelantamos con un “de acuerdo, luego te lo entrego”. También lo observamos en hábitos más cotidianos como ir a buscar el pan a la misma panadería de siempre. Entras, esperas tu turno y la dependienta te dice: “una baguette como siempre ¿verdad?”.

 

Stop. Pausa. Detente, cuando te pidan ayuda o cuando te expliquen. Escuchemos y prestemos la atención que requiere el arte de la comunicación. Dar las cosas por hechas desencadena malentendidos que pueden derivar en enfados, separaciones o rupturas.

 

Está en nuestra mano cambiar este malestar y convertirlo en beneficios positivos, ¿nos lo proponemos?

 

Los beneficios positivos generan felicidad, seguridad y confianza. Así que, un buen lema podría ser el título que usa Albert Espinosa para una de sus novelas: “Si tú me dices ven, lo dejo todo… ¡PERO DIME VEN!” . Es trabajo de todos, comunicarnos y expresar aquello que sentimos, anhelamos o nos genera bienestar. Acostumbrémonos a pedir aquello que queremos, y dejemos atrás las interpretaciones. No esperemos que los demás sepan aquello que necesitamos. ¡Si lo necesitas, pídelo!

 

No simplifiquemos la comunicación. Debemos saber expresar nuestros deseos. Minimicemos las suposiciones. Preguntemos y, sobre todo, escuchemos más.

 

 

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